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A los 21 años (comienzos de los 80), me embarqué en
una aventura laboral que incluía vivir durante 4 meses en Aysén y hacer el viaje de ida por tierra con una duración de 3 días.
Había escuchado innumerables historias acerca de la belleza del sur austral de nuestro país, por tanto decidí que junto a
los gruesos zapatos y chaquetas, era primordial llevar una cámara fotográfica. Sin curso alguno de fotografía y con la misma
temeraria ignorancia que me llevó a cientos de kilómetros de mi hogar, saqué mis primeras fotografías gracias a una Zenit
que ya descansa en paz. Desde entonces he seguido sacando fotos al hermoso paisaje de Chile y sus habitantes, imágenes que
desde hoy quiero compartir a través del cyberespacio.
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